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Catedral de Málaga, la torre que falta y el tejado también

Las obras se interrumpieron en 1782, tras 254 años, y de ahí sale la torre sur inacabada que llaman La Manquita. La explicación popular habla del dinero enviado a la guerra de Estados Unidos y la documentada del impuesto desviado a los caminos de Antequera y Vélez. Nunca tuvo tejado.

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En el patio del Sagrario hay una lápida bilingüe, colocada en 1997 por una sociedad estadounidense, que agradece a Málaga una ayuda que probablemente no salió de donde todo el mundo cree. La Catedral de Málaga es un templo renacentista inacabado al que le falta la torre sur, parte de la fachada y, la menos visible de las tres, el tejado. Esa lápida resume bien el edificio: una historia buenísima montada sobre un malentendido.

¿Por qué la Catedral de Málaga está inacabada? Porque en 1782 se interrumpieron las obras tras 254 años de construcción. La explicación popular habla del dinero enviado a la guerra de independencia de Estados Unidos; la documentada, del desvío del impuesto que las financiaba hacia los caminos de Antequera y Vélez; y la investigación académica apunta a algo más simple, que el presupuesto se había agotado hacía tiempo.

La primera piedra se colocó en 1528, cuarenta años después de la conquista, sobre el solar de la mezquita aljama que había servido de catedral provisional desde 1487. La cifra que mejor explica el edificio son esos 254 años de obra continuada, de 1528 a 1782. La entrada cuesta 10 € y la nave abre gratis de 8:30 a 9:00.

Una obra de 254 años y una nómina de maestros

La primera piedra se colocó en 1528, cuarenta años después de la conquista de la ciudad, sobre el solar de la mezquita aljama que había servido de catedral provisional desde 1487. La cifra que mejor explica el edificio es esa: 254 años de obra continuada, de 1528 a 1782.

Ese plazo tiene una consecuencia visible desde la plaza. Por la catedral pasaron casi todos los grandes maestros del Renacimiento andaluz y varios del Barroco, y cada uno dejó su lenguaje. Diego de Siloé, el mismo de las catedrales de Granada y Guadix, es el responsable del proyecto renacentista definitivo. Después llegaron Andrés de Vandelvira, llamado en 1549, y Hernán Ruiz II al año siguiente, y ya en el siglo XVIII José de Bada, Antonio Ramos y Ventura Rodríguez, que dio el visto bueno a lo ejecutado desde 1764.

FaseMaestroLo que dejó
Año 1528Primeras trazasArranque de la cabecera sobre la mezquita
Hacia 1535Diego de SiloéEl proyecto renacentista definitivo
Año 1549Andrés de VandelviraContinuidad del alzado
Año 1550Hernán Ruiz IITrabajos sobre el modelo anterior
Siglo XVIIIJosé de Bada y Antonio RamosPortadas y fachada barrocas
Desde 1764Ventura RodríguezRevisión y visto bueno final

Lo que se ve hoy es, por tanto, un edificio con planta gótica de arranque, alzado renacentista y fachada barroca. No es una mezcla accidental: es la huella de tres generaciones de arquitectura española en un mismo muro.

Hubo además un momento en que casi se pierde. En 1719 un informe del ingeniero Bartolomé Thurus advirtió de que la catedral inacabada estaba expuesta a su destrucción, y esa alarma fue lo que reactivó unas obras que llevaban un siglo prácticamente detenidas. Durante todo el siglo XVII apenas se construyó nada más que el coro.

Las tres versiones de por qué falta la torre sur

Las tres explicaciones que circulan sobre la torre inacabada de la Catedral de MálagaLas dos primeras versiones se refieren a dónde fue a parar el dinero, mientras que la tercera cuestiona que hubiera dinero que desviar, que es una diferencia de fondo y no de matiz.1. La leyenda popularel dinero fue a la guerra americanaSin respaldo documental directo2. El desvío a los caminosAntequera y Vélez, en 1782Documentado, pero posterior al problema3. El presupuesto agotadose había consumido con crecesLa explicación de la investigación académicaLas tres circulan a la vez, y solo la tercera explica por qué las otras dos ocurrieron
Las dos primeras responden a la pregunta de adónde fue el dinero; la tercera responde a por qué ya no quedaba, que es la pregunta buena.

La versión romántica dice que los fondos destinados a rematar la torre sur se enviaron a las Trece Colonias para financiar su guerra contra Inglaterra. Encaja bien con la figura del malagueño Bernardo de Gálvez, militar de la corona que combatió en aquel frente, y es la más repetida de las tres versiones.

La versión administrativa sostiene que el dinero se desvió a obras públicas. Y esto sí está documentado: en 1782 el producto del arbitrio real que financiaba la catedral se aplicó a los caminos de Antequera y Vélez, dos infraestructuras críticas para sacar la producción agrícola de la provincia. Málaga cambió una torre por dos carreteras.

La versión académica es la que menos circula y la más interesante. Rosario Camacho, catedrática de Historia del Arte, sostiene que la aplicación del arbitrio a los caminos en 1782 no fue la causa definitiva de la paralización, porque para entonces la catedral ya había consumido con creces su presupuesto. Es decir: el dinero no se desvió y por eso faltó, sino que faltaba desde antes y por eso se desvió.

Merece la pena entender de dónde salía ese dinero, porque explica la fragilidad de toda la operación. Las obras se financiaban con un arbitrio real que gravaba el comercio exterior del puerto, de modo que la catedral dependía de que Málaga siguiera exportando. Camacho lo llama directamente el determinante de las crisis económicas del templo.

Lo que dice la investigación frente a la lápida de 1997

El matiz que falta en las tres versiones lo aporta la propia Iglesia. Según la oficina de información de los obispos del sur de España, el equívoco tiene un origen real: la catedral de Málaga, igual que otras catedrales españolas, entregó una cantidad importante en concepto de préstamo para sufragar la guerra contra los ingleses.

Pero hay un matiz decisivo: ese préstamo no tenía nada que ver con los fondos del arbitrio de las obras. Eran dos bolsillos distintos. El préstamo salió de las arcas del cabildo; el arbitrio era un impuesto finalista sobre el comercio. Que ambas cosas ocurrieran en el mismo tramo de años bastó para que la memoria popular las fundiera en una sola.

La leyenda, por tanto, no es una invención. Es una confusión de contabilidad convertida en relato patriótico a lo largo de dos siglos.

Y el remate es de manual. En 1997, la sociedad norteamericana Sons of the American Revolution inauguró en el patio del Sagrario una lápida bilingüe en la que se agradece a Málaga esa supuesta ayuda. El monumento que conmemora el malentendido lleva ya casi treinta años en pie, y hoy forma parte de la visita tanto como el propio edificio.

El tejado que nunca se puso y las obras que acaban en 2027

Qué partes de la Catedral de Málaga se completaron y cuáles noEl apodo popular señala la única ausencia que se ve desde la calle, mientras que la que ha dañado el edificio durante siglos es la que no se ve desde ningún sitio.ElementoEstado¿Se ve?Torre norteterminada en 1779Torre surtruncadaTejado a dos aguasnunca ejecutadonoPrograma escultóricoincompletoLa fila del tejado es la única cuya ausencia ha causado daños reales
Un apodo puede fijar la atención de una ciudad entera durante dos siglos en el problema equivocado.

A La Manquita no le falta solo una torre. Le falta el tejado, y esa ausencia sí ha tenido consecuencias. El proyecto contemplaba una cubierta a dos aguas que nunca se construyó, de modo que las bóvedas han quedado expuestas y el edificio arrastra filtraciones desde el siglo XVIII.

El apodo, visto así, es un ejercicio de despiste colectivo. Señala la única ausencia que se aprecia desde la plaza, mientras la que deteriora el edificio no se ve desde ningún ángulo a pie de calle. Un intento parcial en 2009, recubriendo las bóvedas, no resolvió el problema de fondo.

En abril de 2024 se izó la primera viga del nuevo tejado, un gesto que la diócesis describió como reanudar una obra parada durante 240 años. La intervención, dirigida por el arquitecto Juan Manuel Sánchez La Chica, prevé concluir en 2027.

Conviene aclarar qué van a hacer y qué no, porque circula mucha confusión. No se va a levantar la torre sur. Los trabajos se centran en cubrir el edificio, eliminar filtraciones, restaurar la fachada principal y crear nuevos espacios visitables. Es reparación, no compleción, y la silueta asimétrica de la ciudad seguirá siendo la misma cuando terminen.

Lo que hay dentro y casi nadie busca

Tres piezas del interior valen por sí solas la entrada, y ninguna aparece en las listas de imprescindibles.

La sillería del coro es lo primero. La inició Luis Ortiz de Vargas y la culminó Pedro de Mena, que talló cuarenta imágenes de santos en caoba, cedro y granadillo. El detalle que hay que mirar de cerca es que no hay dos relieves iguales en todo el conjunto: la asimetría decorativa es total y deliberada.

Los órganos gemelos son la segunda. Los construyó Julián de la Orden hacia 1780 y cada uno supera los cuatro mil tubos, con quinientos colocados en horizontal, la disposición llamada en batalla que es característica de la organería ibérica. Conservan sus consolas mecánicas originales y siguen sonando.

Y la tercera es una rareza de las que no se olvidan. Entre las pinturas del templo hay un lienzo de gran formato cuyo soporte no es tela, sino la piel completa de un elefante. Es una pieza única por técnica y por material, y pasa desapercibida porque no está señalizada como merecería.

Un apunte de método para la visita: la nave central roza los 42 metros de altura y esa escala aplasta el detalle. Conviene entrar mirando arriba una sola vez y dedicar el resto del tiempo a la altura de los ojos, que es donde está lo bueno.

Subir a las cubiertas, la visita que no es la visita

Alturas de la Catedral de Málaga comparadas entre síLa torre completa casi duplica la altura a la que se sube en la visita a cubiertas, y esa diferencia explica por qué la torre sur trunca la silueta de forma tan evidente.84 mtorre norte50 mcubiertas visitables42 mnave centralAlturas aproximadas sobre el nivel de la calle
Los cincuenta metros de las cubiertas están por encima de casi todo el casco antiguo, y son la única forma de ver el edificio desde su propia altura.

Aviso antes de contarla: la visita a las cubiertas está suspendida. La propia web de la catedral dice que ha quedado suspendida debido a obras en el tejado, y no da fecha de vuelta. Lo que sigue describe cómo funciona cuando está activa, y hay que confirmarlo antes de contar con ella.

La torre norte remata a 84 metros y es la segunda catedral más alta de Andalucía tras la Giralda, pero no se sube a ella. La visita en altura lleva a las cubiertas, se vende como entrada aparte y funciona como una visita distinta, no como un extra de la anterior. Son unos 200 escalones sin ascensor hasta cerca de 50 metros, así que exige piernas y descarta a quien tenga problemas de movilidad o de vértigo.

Lo que se gana es doble. Por un lado, la panorámica sobre la Alcazaba, Gibralfaro y el puerto desde un punto que ningún mirador libre iguala, y que comparo con el resto en la guía de miradores de Málaga. Por otro, y esto es lo que la hace distinta, se ve la arquitectura desde dentro de sí misma: las bóvedas por su cara superior, los contrafuertes, la costura donde el proyecto se detuvo.

Es también el único sitio desde el que se entiende de un vistazo el problema del tejado. Desde esa cota se aprecia qué queda expuesto y por qué el agua llevaba dos siglos entrando.

El precio de la entrada al templo, las tarifas reducidas y la franja de acceso gratuito de cada mañana están en la guía de qué ver en Málaga, y su peso dentro del gasto del viaje, en cuánto cuesta un viaje a Málaga.

Que la torre siga sin terminar y el tejado sin cubrir no es solo una cuestión de dinero del siglo XVIII: depende de quién sostiene hoy el edificio y con qué presupuesto, un reparto que desgloso en quién mantiene los monumentos de Málaga.

Preguntas frecuentes sobre la Catedral de Málaga

¿Por qué la Catedral de Málaga se llama La Manquita?

Porque le falta la torre sur y la fachada quedó asimétrica, como si al edificio le faltara un brazo. El proyecto contemplaba dos torres gemelas y solo se completó la norte, terminada en 1779, mientras la sur quedó truncada a media altura.

¿Es cierto que el dinero de la torre financió la independencia de Estados Unidos?

No exactamente. La catedral sí prestó una cantidad importante para la guerra contra Inglaterra, como otras catedrales españolas, pero ese dinero no salió del arbitrio que financiaba las obras. Ese arbitrio se desvió en 1782 a los caminos de Antequera y Vélez.

¿Qué le falta a la Catedral de Málaga además de la torre?

El tejado. El templo nunca recibió la cubierta a dos aguas prevista, lo que ha causado filtraciones durante más de dos siglos. También quedaron sin ejecutar parte de la fachada, algunas dependencias y buena parte del programa escultórico previsto.

¿Se puede subir a las cubiertas de la Catedral de Málaga?

Ahora mismo no. La web de la catedral dice que la visita a las cubiertas ha quedado suspendida debido a obras en el tejado, sin fecha de vuelta. Cuando está activa se vende con entrada aparte y son unos 200 escalones hasta cerca de 50 metros, sin ascensor.

¿Van a terminar la torre sur de la Catedral de Málaga?

No está previsto. Las obras iniciadas en 2024 se centran en cubrir el edificio y frenar las filtraciones, no en levantar la torre. El perfil asimétrico se considera parte de la identidad de la ciudad y su modificación no está sobre la mesa.

Cómo encajarla en el día

La catedral está a 5 minutos andando de la Alcazaba y del Teatro Romano, de modo que los tres caben en una mañana sin prisa. El orden que mejor funciona es el cronológico inverso al de la construcción: primero el Teatro Romano, después la Alcazaba y al final el templo, porque así se ve cómo cada capa se levantó sobre la anterior.

Dos avisos prácticos. Es un interior, así que resuelve un día de lluvia mejor que ningún monumento del centro, según explico en qué hacer en Málaga si llueve. Y llegar hasta aquí no necesita transporte desde ningún punto del casco antiguo, aunque desde más lejos conviene mirar cómo moverse por Málaga.

Málaga lleva dos siglos presumiendo de la torre que le falta sin darse cuenta de que lo que le faltaba era el tejado.

Reinel González
Reinel González · Redactor

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