El 11 de abril de 1830 una Real Orden de Fernando VII autorizó abrir en Málaga un cementerio para quienes no eran católicos, y fue el primero que se erigió en España. La razón de esa autorización no era la tolerancia sino un problema sanitario que la ciudad ya no podía sostener. El Cementerio Inglés de Málaga es un recinto funerario del siglo XIX en la Avenida de Pries, inscrito como Bien de Interés Cultural con la tipología de Monumento.
Lo que explica el Cementerio Inglés no es quién está enterrado en él, sino qué pasaba antes de que existiera.
¿Cuál es el horario del Cementerio Inglés de Málaga? El Cementerio Inglés de Málaga abre de martes a domingo de 09:00 a 14:00 y cierra los lunes salvo festivos, según publica su fundación, en la avenida de Pries 1. Existe porque quien profesaba un credo distinto al católico no podía ser enterrado en sagrado, y esos entierros se hacían en la playa y de noche.
Lo que se hacía antes de 1830
El Decreto 524/2012 de la Junta de Andalucía, que es el documento que lo protege, dedica su parte histórica a explicar por qué hubo que construirlo. Y lo dice sin rodeos.
El Cementerio Inglés de Málaga se abrió porque quienes profesaban un credo distinto al católico no podían ser enterrados en sagrado. Una Real Orden de Fernando VII de 11 de abril de 1830 autorizó el recinto, el primero de España, y desde el Decreto 524/2012 está inscrito como Bien de Interés Cultural con la tipología de Monumento.
Quienes profesaban un credo diferente al católico no podían ser enterrados en sagrado, esto es, ni en iglesias, ni en conventos, ni en los cementerios parroquiales malagueños. Al negárseles la inhumación en suelo sagrado, según recoge el propio decreto, los entierros se realizaban en la playa y durante la noche, y esos rituales provocaban focos de insalubridad importantes para la población.
Ese es el origen del sitio y conviene leerlo entero: no se autorizó por un cambio de criterio religioso, sino porque enterrar cuerpos en la arena a escondidas se había convertido en un problema de salud pública. La solución fue sacar el asunto del suelo consagrado y darle un recinto propio.
La colonia que hizo el problema visible
Había una comunidad detrás del expediente, y su tamaño explica por qué el asunto llegó a resolverse.
Málaga tenía desde antiguo una colonia de extranjeros procedente de las Islas Británicas, un fenómeno que creció durante el siglo XIX por la actividad comercial y la emergencia industrial de la ciudad. El decreto fija una cifra que ayuda a dimensionarlo: en 1877 se constata la presencia de cerca de trescientas personas de origen británico en Málaga.
La situación se desbloqueó en 1824, cuando William Mark fue nombrado cónsul británico en Málaga. En 1829, tras superar los inconvenientes que puso la Junta de Sanidad, el gobernador José Manso y el cónsul se dirigieron al camino de Vélez-Málaga y trazaron un espacio cuadrilongo en un terreno baldío de propiedad municipal desde el que se contemplaba el mar. Ese cuadrilongo fue el origen del recinto.
Merece la pena fijarse en quién puso las trabas. No fue la autoridad religiosa sino la Junta de Sanidad, lo cual es coherente con el motivo real del expediente.
Qué protege exactamente la declaración
La Junta lo inscribió por Decreto 524/2012, de 20 de noviembre, en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz, con la tipología de Monumento. El procedimiento se había incoado por resolución de 20 de junio de 2011 y pasó por información pública y por informe favorable de la Comisión Provincial de Patrimonio Histórico de Málaga.
| Hito | Fecha |
|---|---|
| Nombramiento de William Mark como cónsul | Año 1824 |
| Trazado del terreno en el camino de Vélez-Málaga | Año 1829 |
| Real Orden de Fernando VII que lo autoriza | 11 de abril de 1830 |
| Incoación del expediente de protección | 20 de junio de 2011 |
| Inscripción como Bien de Interés Cultural | 20 de noviembre de 2012 |
La delimitación es una parcela trapezoidal cerrada por la Cañada de los Ingleses al este, la Avenida de Pries al sur y la calle Ibarra al oeste. Lo protegido no es solo el suelo: se distingue entre el recinto por un lado y las lápidas, los panteones familiares y un monumento colectivo por otro.
La inscripción no se queda en el papel del boletín. El mismo decreto ordena asentar el inmueble en el Registro Autonómico de Instrumentos de Planeamiento y de Bienes y Espacios Catalogados, practicar de forma gratuita la inscripción en el Registro de la Propiedad, y dar traslado a la Administración General del Estado para que conste en el registro estatal. A partir de ahí cualquier intervención sobre el recinto pasa por la tutela de la Consejería competente, que es lo que en la práctica cambia respecto a un cementerio sin figura de protección.
Dos estéticas y un núcleo primitivo
En lo artístico el decreto separa tres cosas, y esa separación es la mejor guía para recorrerlo.
Predomina la estética neogótica en el acceso, frente al gusto neoclásico del frente principal del templo, y esa dualidad se trasladó después a los enterramientos. El contraste está con el primer recinto, el núcleo original, donde se localizan unas tumbas sencillas cubiertas con conchas que no se parecen a nada de lo que vino después.
Esas tumbas de conchas son lo más antiguo del conjunto y lo que peor encaja con la idea de monumento funerario del XIX. Son la parte que corresponde a los años en que el sitio todavía era una solución de urgencia y no un cementerio consolidado.
Hay además un dato de contexto urbano que sitúa bien la escala: el cementerio quedó integrado muy pronto en la cartografía de la ciudad y aparece ya en el plano de Pérez de Rozas de 1863, cuando la zona empezaba a poblarse de villas y hotelitos de gusto ecléctico. Aquello era entonces la salida este de Málaga y hoy es un barrio consolidado.
Quiénes están enterrados, según el decreto
Los nombres que siguen son los que el propio decreto recoge por su relevancia histórica, y no los que suele repetir la visita guiada.
Uno de los primeros en ser enterrados fue Robert Boyd, el joven británico que acompañó al general Torrijos en su intento de instaurar el régimen constitucional y que murió fusilado. Hay además una tumba colectiva de los náufragos de la fragata alemana Gneisenau.
Entre quienes el decreto llama hombres y mujeres ilustres que forman parte de la historia y la memoria del cementerio figuran el escritor Jorge Guillén, el hispanista Gerald Brenan y su esposa, la escritora Gamel Woolsey, y la economista Marjorie Grice-Hutchinson. A Brenan le dedica el municipio una casa museo en Churriana.
Una fundación privada para un monumento protegido
Lo que ocurre hoy con la gestión es tan poco habitual como el origen.
En 2006, ante el vacío legal en que se encontraba el recinto, el cónsul británico Bruce McIntyre decidió traspasar los terrenos a una fundación que pudiera buscar financiación y poner el monumento en valor. Así nació la Fundación Cementerio Inglés de Málaga, gobernada por un patronato de diez miembros.
La propia fundación señala que se trata de una circunstancia poco corriente, porque en España lo habitual es que de un bien así se encarguen organismos públicos. Se sostiene con las entradas, la venta de publicaciones sobre el camposanto, la gestión cultural del monumento, los legados y los donativos.
| Concepto | Importe |
|---|---|
| Entrada general | 5 € |
| Reducida con acreditación, pensionistas y estudiantes | 4 € |
| Grupos de más de quince personas | 3 € por entrada |
| Menores de doce años acompañados | Gratuita |
El horario es de martes a domingo de 09:00 a 14:00, con los lunes cerrados salvo festivos. Es decir, solo abre por la mañana, lo que obliga a colocarlo en la primera mitad del día y descarta encadenarlo con nada que empiece después de comer.
Ese modelo de sostenimiento tiene una consecuencia que conviene entender antes de llegar. Las entradas no son la tarifa de un servicio municipal sino el ingreso principal de quien mantiene el monumento, y la propia fundación subraya que las aportaciones voluntarias resultan determinantes para seguir con la labor. La cifra de la taquilla y el estado del recinto están más directamente conectados aquí que en cualquier monumento de titularidad pública de la ciudad.
Dónde cae y con qué se combina
Conviene situarlo bien, porque no está donde mucha gente supone. La dirección es Avenida de Pries, 1, al este del centro y pasada La Malagueta, así que queda fuera del casco histórico y del cuadrado que recorren la mayoría de visitas de un día, ordenado en qué ver en Málaga.
Eso lo coloca en el eje este, el mismo que lleva a la playa de La Malagueta y sigue hacia los Baños del Carmen y las playas descritas en la guía de playas de Málaga. Combinado con el horario de mañana, la lectura práctica es sencilla: se visita temprano y se continúa hacia el este, no de vuelta al centro.
Para llegar sin coche, la red urbana cubre ese eje con las líneas que detallo en cómo moverse por Málaga. Y quien prefiera subir después a ver la ciudad desde arriba tiene el castillo cerca, con el reparto de vistas en los miradores de Málaga.
Tres hilos salen de aquí. El del recorrido a pie que lo enlaza con el resto del casco, en la ruta por el centro histórico. El de la Málaga del XIX que lo hizo posible, con sus fábricas y sus familias extranjeras, en la arquitectura industrial de Málaga. Y el de quién paga la conservación de un recinto que no es municipal, en quién mantiene los monumentos de Málaga.
Preguntas frecuentes sobre el Cementerio Inglés de Málaga
¿Por qué hay un cementerio inglés en Málaga?
Porque quien profesaba un credo distinto al católico no podía ser enterrado en sagrado, es decir, en iglesias, conventos ni cementerios parroquiales. El decreto de la Junta de Andalucía recoge que, negada esa inhumación, los entierros se hacían en la playa y de noche.
¿Cuál es el horario del Cementerio Inglés de Málaga?
Abre de martes a domingo de 09:00 a 14:00, y cierra los lunes salvo festivos, según publica la Fundación Cementerio Inglés de Málaga. Está en la Avenida de Pries, número 1, al este del centro y pasada La Malagueta.
¿Se paga entrada en el Cementerio Inglés de Málaga?
Sí. La entrada general cuesta 5 € y la reducida 4 € para pensionistas y estudiantes con acreditación. Los grupos de más de quince personas pagan 3 € por entrada, y es gratuita para menores de doce años acompañados.
¿Desde cuándo es Bien de Interés Cultural el Cementerio Inglés?
Desde el Decreto 524/2012, de 20 de noviembre, por el que el Consejo de Gobierno lo inscribió en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz con la tipología de Monumento. El procedimiento se había incoado en junio de 2011.
¿Quién gestiona hoy el Cementerio Inglés de Málaga?
La Fundación Cementerio Inglés de Málaga, creada en 2006 cuando el cónsul británico Bruce McIntyre traspasó los terrenos ante el vacío legal en que se encontraba. Se sostiene con entradas, venta de publicaciones, legados y donativos.
¿Quién está enterrado en el Cementerio Inglés de Málaga?
El decreto que lo declara Bien de Interés Cultural cita a Robert Boyd, fusilado junto al general Torrijos, los náufragos de la fragata Gneisenau, el escritor Jorge Guillén, el hispanista Gerald Brenan, la escritora Gamel Woolsey y la economista Marjorie Grice-Hutchinson.
Resumido en una frase de horario: por la mañana y temprano, porque a las 14:00 cierra y no hay segunda oportunidad ese día.
Un cementerio se explica normalmente por quién descansa en él. Este se explica por la norma que obligó a construirlo.